ARTE CONTEMPORÁNEO
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EL ARTE Y EL ARTISTA

Dentro del límite que las palabras nos impone, a veces, sin lograr abarcar todo su significado, o, por el contrario, queriéndolo abarcar donde la imprecisión del mismo no llega, nos empeñamos en definir el ARTE, convirtiéndolo en un mero anuncio publicitario.

Fuera de cuadrículas que a nadie enriquecen, pervive en la pretensión de su definición, el espíritu que lo alimenta: La necesidad interior de expresar, abarcar, conocer y trasladar al soporte, en el mejor de los casos, la utopía de la propia belleza y la necesidad de un mundo mejor.

Dentro de la pureza que significa el blanco de la tela o papel, todo es posible. Solo la libertad augura el mejor de los resultados.

Mientras, en esa dicotomía que representa la propia creencia en el horizonte infinito hacia el que se aspira y la inmediatez de lo cotidiano, el ARTISTA se desenvuelve entre lo que imagina y trata de dar forma, proveniente de aquellos mundos ignotos y etéreos, contra lo que el humano, en su confusión inmediata, desmitifica por irreverente.

Fuera del tiempo que marca las horas de la supervivencia, o mejor en un estado permanente de actitud ensoñadora y espacios indefinidos, surge la "gnosis", proveniente de la "nada" o de lo eterno, siempre existente y nunca "declarado" que constituye la creación.

Esos límites, abiertos a las mentes despiertas, son accesibles a quienes caminan en el filo de la montaña sagrada, donde un pié apoyado no significa tener asentado el otro. Su equilibrio permite visualizar las dos caras de la verdad.

La observación como conocimiento, el silencio como medio. La mano como ejecutora y el corazón como sensor.

Jorkareli


Comentario destinado a LA VIEJAGUARDIA en exclusiva


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