ARTE CONTEMPORÁNEO
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Esta muestra, comisariada por Mercedes Rozas, se desarrollará paralelamente en el Auditorio y en la Iglesia de la Universidad. Manuel Quintana Martelo es uno de los más señalados pintores compostelanos. Nacido en Roxos en el 49, se formó en Barcelona en la Escuela Superior de Bellas Artes de Sant Jordi, y asímismo realizó estudios tanto en grabado, pintura mural, cine y fotografía. Lleva exponiendo su obra desde el 70 por todo el Estado, y en el exterior, como París, Ginebra o Nueva York. Ahora podremos gozar de esta muestra antológica.

En el Auditorio podrá ser visitada todos los días de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas

Manuel Quintana Martelo: tristeza y exaltación


El pintor Manuel Quintana Martelo decidió continuar con una forma de pintar que apela tanto a la historia de la abstracción como a la del arte figurativo, por lo que responde a dos tradiciones al mismo tiempo. Como ya he señalado antes, no se trata de separar los legados del arte representacional y del no objetivo, sino que lo que pretende Quintana Martelo es invertir una cantidad igual de significación en lenguajes visuales que sin lugar a dudas reflejan dos grandes herencias. Durante muchos años, Quintana Martelo expresó un realismo inspirado en el que las flores, los platos sucios y las propias pinturas se dibujan con una claridad maravillosa, consagrada al fino detalle y a la gran tradición española de la pintura realista, simbolizada ésta en el uso que hace el artista de los pantalones y los zapatos cubiertos de pintura a modo de dobles de sí mismo. El inspirado tratamiento de su oficio por parte del artista le ha permitido trabajar en el seno de un lenguaje reconocido, a cuyas sutilezas vuelve una y otra vez en virtuosas composiciones que realzan el acto de pintar como instrumento metafísico. Sus obras anteriores se acercan al efecto trompe l'oeil, registrando lo visto con una habilidad misteriosa. Al mismo tiempo, queda claro que Quintana Martelo considera su profesión como una vocación de altos vuelos; constantemente hace referencia a la realización del arte dentro del propio arte, de forma que la pintura no trata únicamente un tema objetivo, sino también la actividad física asociada con el arte como vocación.

El arte de Quintana Martelo recurre a una sensibilidad autorreferencial. El metargumento que propone echa mano del poderoso ataque del arte como su propio proceso, sin el cual quedaría reducido a la expresión de una mera habilidad artesanal. En opinión del artista, el método pictórico es casi tan importante como el hecho de plasmar una forma reconocible, percepción que convierte el arte de Quintana Martelo en definitivamente contemporáneo. Sin esta conciencia del proceso, el artista no sería más que una mano tremendamente hábil, pero al acoger el arte como un procedimiento de auto observación, deja claro que vive en un periodo de una concienciación exquisita, seguramente un intento por su parte de introducir la pintura de lleno en su siglo. No podemos sino formar parte del tiempo en que vivimos, y la introspección de Quintana Martelo forma [parte de una actitud que me resulta ciertamente moderna y actual. Hoy en día, parte de la carga histórica se ve como una exploración de lo que pudieran ser nuestras relaciones con la pintura. Ya no podemos simplemente coger el pincel y pretender negar la larga trayectoria del Modernismo, al que podríamos atribuir unos cien años de antigüedad si contamos el Cubismo como comienzo de la pintura moderna. Por supuesto, la historia del arte figurativo es mucho más antigua, por lo que resulta necesario aceptar la afirmación de que hay legados históricos capaces de limitar lo que hacemos. No obstante, el arte de Quintana Martelo nos invita a trascender esas limitaciones.

¿Cómo se puede demostrar que la pintura abstracta y la figurativa son igualmente válidas? Quintana Martelo ha decidido literalmente colocar los dos modos de percepción uno al lado del otro, en dípticos que proclaman los objetivos compartidos de un estilo doble. Nos hemos dado cuenta de que la diferencia entre los dos estilos es menor de lo que parece a primera vista, y de que la apreciación de los estilos y la influencia de sus logros incluyen una visión posmodernista de la habilidad de la pintura para reflejar e incorporar casi todo lo que forma parte de su legado. Siendo el arte lo que es, el mérito que otorgamos al pasado actúa como una estructura para aquellas imágenes que continúan un lenguaje establecido ya antes de que formásemos parte del cuadro, sin el cual nos quedaríamos sin expresión. Quintana Martelo carga con el peso de la memoria en gran parte de su arte, lo que establece un diálogo entre abstracción y figuración. El único campo de color en muchas de sus pinturas remite a la abstracción estadounidense, a los luminosos campos de color de Mark Rothko, mientras que la figuración se decanta por la larga historia de la representación del arte europeo. Esta búsqueda del artista por hacer justicia a las dos categorías de expresión lo lleva a tener que considerar la historia del arte no objetivo igual de importante, por muchas razones, que su contrafigura, el Realismo. Los platos sucios, la rosa y las ropas salpicadas de pintura con que se viste en busca de su arte están reproducidos con una sensibilidad exquisita; es más, con una sutileza de lo más refinado que se puede lograr hoy en día en nuestro arte.

Jonathan Goodman

          
          
            
          
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